Reencuentro con el yo negado. La esencia.
Después de sentirte oprimido, de vez en cuando, te rindes a ti mismo. Y ese momento en que lo haces es uno de los que merecen la pena en la vida. Todo fluye de forma correcta. El tiempo, tu noción de la relación esfuerzo-resultado. Está claro que la vida es dinámica y se rige por tal cantidad de leyes y acciones simultáneas, que aún sometida a estudio, resulta caótica. Por eso es peligroso sentir que se está fuera de peligro. Pero no está mal, de vez en cuando, descubrirse a uno mismo inmerso en aquéllo que más le gusta.
La existencia nos depara mucha amargura, mucho laberinto, y muchas complicaciones como para encima no sernos fieles. De nada sirve empaparse de fórmulas rígidas si se es artista; inútil es tratar de vomitar el mensaje de la musa si uno nada cómodo entre lo cotidiano.
A veces creemos que no nos encontramos en el lugar correcto, que decepcionamos a quienes nos rodean. Pero, en el fondo, sólo nos tenemos a nosotros mismos. Por defecto, estamos encerrados en nuestros propios cuerpos. Cuanto antes seamos auto-amigos, mejor. Puede que seamos excéntricos por naturaleza, puede que tengamos un don para arremolinar a cientos de personas a nuestro alrededor, o puede que un tenebrismo convulso eclipse nuestro día a día. Pero debemos ser fieles a lo que se escapa de nuestros poros, a la vibración vital, a ese eco de nuestra alma que parece gritarnos a cada momento de qué estamos hechos y adónde pertenecemos.
Cada uno de nosotros puede no encontrar su camino, podemos tropezar cientos de veces, pero muchas veces nos sentimos abatidos porque el resto del mundo no frena. No cede ni un instante. Y eso es porque hay mucha gente tratando de equilibrar sus propios cuerpos, en el trapecio de los sueños. Si tratan de ayudarte, caerán del suyo propio. ¿Por qué no ser un poco egoístas de vez en cuando?
De forma paradójica, al escuchar nuestro eco, seremos fieles a nuestra esencia, más felices, y rociaremos con más calidez las vidas de los demás. Si pensamos más en nosotros, daremos más, y con mayor calidad. Así de raro funciona este mundo. O eso parece.
0 comentarios:
Publicar un comentario