"Kafka en la Orilla" es una obra que trata la vida a través de la perspectiva de distintas personas en distintas edades, pero que pretende dejar una impresión global y etérea de la existencia, desafiando a quien la lee a quedarse con un regusto perfilado de la misma.
Materializa los miedos de un quinceañero que se cree supeditado a los designios de los que le habla su padre. Alguien aterrado por ver la sombra de su futuro cernirse sobre su cuerpo y aplastarle por completo. Por otro lado nos presenta a un señor ya mayor que no se ajusta a los cánones de la sociedad nipona tradicional, tan exigente.
Y a raíz de sus aventuras y desventuras, Murakami crea un microcosmos repleto de personajes brillantes que cobrarán tanta o más importancia que los protagonistas en la mente del lector. Algunos brillarán con luz propia como entidades literarias capaces de portar la narrativa del autor del mejor modo posible, y es que el tono en que nos hablan es el que deben tener por ser descritos como son. El casting no pudo ser más acertado.
Otros aparecerán como vástagos de la cultura Occidental, personificaciones de los dioses del consumismo. Y es que un libro de Haruki Murakami sin desentenderse del lejano Oriente y dejarse arrastrar por sociedades impetuosas, no sería obra suya.
Un título que hará tambalearse los cimientos del orden mental que todos y cada uno de nosotros poseemos, por preguntarse hasta la raíz el por qué de lo más evidente que nos acompaña en esta vida. Metafísica, y un diálogo cara a cara con el Demiurgo.
Imprescindible.

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